19. noviembre 2017

Proyecto MovingKids

Desde que nuestra hija nació, intuitivamente jugamos con ella de una manera muy bailada, aplicando todo lo que habíamos aprendido en nuestra carrera artística y añadiendo nuestros conocimientos de osteopatía, craneo-sacral, Feldenkrais, yoga y acroyoga, basándonos en un método de educación libre.

A menudo llevamos a nuestra hija al teatro y ella nos imita mientras calentamos y nos preparamos para la función. Nos estiramos, bailamos juntos mientras jugamos, observamos cuan fácil y natural es para ella ser flexible y coordinada y comprobamos que no sólo ella está aprendiendo de nosotros, sino también nosotros de ella.

Siempre hemos tenido interés en encontrar la manera más fácil de moverse, la más natural, eficiente y orgánica, sin esfuerzo y espontánea, tal y como los niños lo hacen naturalmente. Así que, por pura diversión, los tres empezamos a explorar el movimiento, sintiendo que cada momento que compartimos con nuestra pequeña, en este espacio íntimo y que unifica, es tan especial.

Asimismo, nos dimos cuenta de que ella estaba ganando confianza en sí misma y en nosotros mientras hacíamos acrobacias y movimientos en el aire. Sin ser totalmente conscientes de ello, estábamos desarrollando un acercamiento y metodología diferentes que podría llevar a  padres e hijos a conectarse a través del movimiento y a desarrollar tanto la parte física como la emocional,  el ser en un sentido más global.

Bailamos, escuchamos música, estiramos, hacemos posiciones invertidas, acroyoga, Yoga y Feldenkrais, además de utilizar diferentes herramientas y materiales que se encuentran en la sala, como rodillos de massage, pelotas de pilates, y cualquier otro utensilio que nos permita disfrutar, explorar y  desarrollar nuestra creatividad.

“ Si soy totalmente honesto, no puedo decir que esta sea nuestra idea. Surgió en un instante de inspiración; sin tener que pensar en ello, entendí inmediatamente el concepto y cómo se desarrollaría. Era claro y sencillo y venía a ser la resolución de todo lo que había aprendido en la vida, de la danza al Feldenkrais y por supuesto de la paternidad y de la vida misma. Me siento tan agradecido y satisfecho con estos momentos de intimidad ¿Por qué no compartirlo con otros padres y sus hijos? ”

Francesc Marsal